- ¿Por qué tiene que estar presente el "jefe" del partido en todos los mítines?
- ¿Qué coste puede tener una campaña y quién lo soporta?
- ¿Por qué no dan los mítines los candidatos de cada circunscripción?
- ¿Quién conoce a los candidatos de su circunscipción?
- ¿Por qué nos acosan con propaganda electoral en nuestro domicilio sin nuestro permiso?
II - ¿Qué coste puede tener una campaña y quién lo soporta?
La respuesta a esta cuestión es imposible de adivinar 'a priori' de la campaña electoral; sin embargo todos los partidos políticos hacen sus previsiones económicas, aunque resulten manifiestamente escasas en base a la programación real de actos y congresos que se planifican. Nuestra reflexión de hoy se basa en los números confirmados de la última campaña electoral, esto es la de las municipales del 27 de Mayo pasado.
Conviene recordar que los partidos políticos tenemos limitado el presupuesto a emplear en las campañas electorales; sin embargo, los grandes partidos del poder han consolidado un periodo previo de propaganda electoral que se ha venido en denominar "pre-campaña", que no es sino la "pícara solución" a alargar la campaña electoral "oficial" y sacarla de las limitaciones presupuestarias que impone la ley.
Repasando las hemerotecas de varios medios escritos, concluimos que la campaña de las elecciones municipales y autonómicas (en algunas regiones) se cerró con un gasto total conjunto para todos los partidos políticos de 50 millones de euros, cantidad nada desdeñable si reflexionamos sobre quién la ha pagado.
Tenemos en España la "costumbre de exigir" que la administración distribuya subvenciones para cualquier acto público. Por principio, las subvenciones públicas deberían suprimirse de la actividad política, ya que ha de ser el candidato el que, en su circunscripción, ha de luchar con sus propios medios para conseguir la confianza de sus electores. Pero, ¡claro!, para esto sería necesario que los candidatos lo fuesen por circunscripciones limitadas a unos pocos ciudadan@s que los conociesen y votasen a la persona de su confianza, hecho que se resume en la necesidad de cambiar el sistema electoral y, previa o simultáneamente, la Constitución. ¡Quimera imposible!, porque las "listas cerradas de partido" determinan quienes son los candidatos elegidos y cuales son de relleno; por lo tanto la distribución de propaganda con la IMAGEN del LIDER se hace imprescindible para que la ciudadania vea y oiga "al ÚNICO", al que es el SIMBOLO del PARTIDO, al que asume la IMAGEN de las SIGLAS de una u otra formación política.
La celebración de los mítines multitudinarios del LIDER de la formación política, aclamado por sus multitudes exige grandes gastos en la organización de estos eventos; gastos que no parecen poderse sufragar con los ingresos de sus afiliados, ni con la subvención oficial y, consecuencia de esto, vemos crecer las deudas de las formaciones políticas con las entidades de crédito. Deudas que llegan a ser millonarias en euros y que, por decreto se condonan que es lo mismo que decir que se les perdona y la pregunta de los ciudadan@s ha de ser: ¿Acaso es GRATIS la condonación de las deudas de los partidos políticos?Mucho nos tememos que NO, que ello conlleva ciertas consideraciones fiscales cuya legalidad nos gustaría que alguien nos la explicara, porque en la siguiente campaña electoral se vuelven a producir las concesiones de créditos que en la anterior se darían por "fallidos" sobre las mismas personas juridicas. ¿Es "habitual" que una entidad de crédito le conceda un nuevo crédito a un cliente que no ha pagado los anteriores?
CONCLUSIÓN: Tanto las subvenciones como la condanación de créditos a las formaciones políticas nos parecen un despilfarro del dinero de los contribuyentes. La subvención directa a los partidos políticos ya constituye un abuso de autoridad porque son los propios parlamentarios -miembros de los partidos- quienes se autoconceden las subvenciones al aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Este hecho lesiona la libertad ciudadana de decidir a quién dona su dinero; puesto que la subvención procede de los impuestos recaudados de la ciudadanía.
La condonación de los créditos bancarios supone su contabilización como pérdidas en el balance de las entidades de crédito, lo cual se traduce en un menor beneficio contable y por lo tanto en menores ingresos en la hacienda pública, con el consiguiente perjuicio para la ciudadanía; mientras que la lectura real sería la de una donación encubierta a los partidos políticos.
Tras lo expuesto, ustedes, amigos visitantes, pueden tener sus propias conclusiones. Nosotros, desde el PLJ, pensamos que es necesario establecer claramente la supresión de las subvenciones públicas a los partidos políticos y vigilar la gestión de los créditos que se les concedan para ganar la confianza de la ciudadanía en sus formaciones políticas. Esta postura exige el cambio electoral a candidaturas abiertas, en las que cada candidato (diputado) sea votado en una determinada circunscripción electoral y, por lo tanto, será el representante directo de esa comunidad de electores en las Cortes Generales (Congreso y Senado).
La propuesta política de nuestro partido, el PLJ, está diseñada en el sentido expuesto en el párrafo anterior y hemos elaborado un sistema electoral basado en "Comunidades de Electores" (CdE), de tal manera que cada diputado represente la voluntad de entre 100.000 y 125.000 ciudadan@s votantes. De este modo la "campaña electoral" sería personal de cada candidato y estaría limitada al distrito, o al municipio o municipios que comprendan su "Comunidad de Electores"; siendo su esfuerzo personal y el de sus colaboradores el principal coste de su campaña.
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